Por naturaleza el hombre siempre desea ser el mejor, y en muchos casos, quiere que esa posición sea pública para tener la posibilidad de recibir admiración, fama y todo tipo de elogios. En otras ocasiones, he comentado que el comportamiento de una red social virtual es un mapeado de un grupo de personas. Un elemento importante para el éxito de una red social es la incorporación de un sistema por el cual se puedan clasificar a los usuarios. En las redes sociales en Internet estos sistemas se llaman rankings, y el criterio que siguen es variado: número de posts en sistemas de foros, número de actualizaciones en Twitter, karma en Menéame, … Aún asÃ, todos comparten una misma forma para subir en el ranking: la acción o actividad dentro de la propia red social, que a su vez es indirectamente uno de los factores más importantes para que una red social pueda generar valor.
Por mi experiencia en redes sociales, he podido observar durante años y en distintas redes que el usuario tiende a intentar hacer todo lo posible para poder situarse en una buena posición. Podemos definirlo como un gran incentivo para actuar en la red social por parte del usuario. A parte de la fama de que un determinado usuario pueda obtener dentro de una red social, puede servir a otros usuarios de la comunidad a confiar en este usuario o no. Esto ocurre en Ebay, donde la comunidad confÃa más en negociar con un usuario bien valorado que con uno que haya obtenido votos negativos. Aún asÃ, es un caso atÃpico la valoración de usuarios en redes sociales, donde la cuantÃa de reputación se calcula a partir de flujos de datos, no de los propios datos en sÃ. Este sistema de medición es muy limitado, ya que si suponemos que la función principal de los rankings es medir la calidad de los usuarios la deficiencia es obvia, no un usuario es mejor que otro porque haya realizado más actividad dentro de una red social (que como hemos dicho antes, esta valoración normalmente es una función numérica), sino por la propia calidad de su actividad o aportación a la comunidad. En el caso de que la calidad de la aportación por parte del usuario dependa siguiendo una determinada organización proporcionado por una ontologÃa, estarÃamos hablando de otra cosa completamente distinta.