Max Cohen es un excéntrico matemático judÃo convencido en encontrar un modelo matemático que pueda predecir el desarrollo de cualquier fenómeno caótico. Para ello busca cierta relación con el número Ï€. Durante la pelÃcula Max trabaja con su ordenador Euclides buscando una serie numérica que le permita predecir un pronóstico para los resultados de la bolsa. Cuando el protagonista se encontraba a punto de conseguirlo el procesador de Euclides se quemó, sin embargo imprimió una serie numérica de 216 dÃgitos de longitud. En la pelÃcula aparecen dos grupos que perseguÃan a Max interesados en sus 216 números. Uno de ellos era una secta religiosa que buscaban el código secreto de la Torah (el Pentateuco, los cinco primeros libros de la Biblia), que creÃan que la cifra de 216 dÃgitos codificaba el nombre de Dios. Por otra parte se aparecÃa una corporación financiera de Wall Street interesada en la cifra con la cual podrÃan obtener una fórmula matemática que les permitirÃa invertir siempre en lo seguro.
Max sufrÃa unos desórdenes fÃsicos y psicológicos aparentes. Debido a su paranoica forma de vida y aislamiento del mundo fÃsico le produce dolores de cabezas continuos y le abre una vÃa única hacia la locura. Sol Robeson, su profesor de matemáticas con el cual mantiene una buena y estrecha relación, intenta hacer ver a Max que su insistencia en encontrar alguna relación entre su cifra de 216 dÃgitos y su intención de encontrar un modelo matemático único es una mera coincidencia numerológica la cual no le llevará a ningún lugar racional, sino a la locura.
Al final de la pelÃcula, Max Cohen consciente del perjuico que le produce el estrés y las persecuciones decide simplificar su vida dejando a un lado su fórmula. El matemático llegó a tal punto dónde su investigación y razonamiento no le reportaba ni felicidad ni paz, todo lo contrario, desequilibrio mental y paranoias. A veces hay que relajarse y no olvidarse nunca de la ciencia racional, pues cuando se busca algo por cojones puede ser que hayamos elegido el camino incorrecto, y si llegamos a algún descubrimiento puede tratarse de una mera coincidencia numérica. Me quedo con una cita de la pelÃcula: “Escucha a tu mujer, ella te hará ver las cosas, te dirá necesitas un descanso, toma un baño o no llegarás a ninguna parte”.
